Desterrando diez mitos sobre las personas sordas cuando son arrestadas

Cada encuentro con la ley es crítico, pero para la comunidad sorda, los malentendidos y obstáculos pueden ser desalentadores. En este extenso análisis vamos a desglosar y refutar diez conceptos erróneos frecuentes sobre las personas sordas en situaciones de contacto policial, una mirada necesaria para promover la justicia y la comprensión.

1. Las personas sordas son demasiado peligrosas para ser detenidas

Este temor arraigado en la falta de familiaridad y comunicación efectiva, con frecuencia lleva a una respuesta desproporcionada por parte de las fuerzas de seguridad. La justicia no radica en categorizar a un individuo basado únicamente en su condición auditiva. La necesidad de un enfoque diferenciado que respete los derechos básicos y la comunicación accesible es clave para garantizar un contacto seguro y justo.

2. Si eres sordo, debes tener algún tipo de discapacidad mental

Este mito descansa en la confusión entre la sordera y otros tipos de discapacidades. Es crucial entender que la sordera no es indicativa de la capacidad cognitiva de un individuo. La descentralización de la expresión y comprensión de la sordera de los marcos médicos y hacia los culturales es esencial.

3. La sordera incapacita a las personas para seguir órdenes o comprender situaciones de estrés

La competencia para lidiar con situaciones de estrés o comprender ordenes y procedimientos legales no está atada a la capacidad auditiva. La preparación y la comunicación clara son elementos fundamentales que, al ser atendidos adecuadamente, permiten que las personas sordas puedan actuar de manera coherente y segura.

4. Las personas sordas no pueden llamar a sus abogados o comunicarse durante el arresto

Este mito pone en tela de juicio la capacidad de una persona sorda para defenderse y asegurar sus derechos. Sin embargo, la tecnología actual ofrece numerosas soluciones, como los servicios de intérpretes remotos o aplicaciones de videollamadas, que garantizan accesibilidad en tiempo real para comunicaciones críticas.

5. Los intérpretes de lenguaje de señas no son necesarios durante el arresto

La presencia de intérpretes de lenguaje de señas es inestimable en cualquier situación legal. No solo garantizan la comprensión de las instrucciones legales, sino que también aseguran que el acusado sordo pueda comunicarse efectivamente, acercándose a un proceso verdaderamente justo y equitativo.

6. Los gestos y escritos son suficientes para comunicarse con una persona sorda durante el arresto

Aunque los gestos y la escritura pueden servir como métodos de comunicación temporales, no reemplazan la complejidad y eficacia lingüística de la lengua de señas. Dependiendo de la gravedad y duración de la situación legal, es crucial tener a disposición intérpretes calificados.

7. Todos los sordos saben y prefieren la lengua de señas

La sordera no es una experiencia homogénea, y esto se refleja en las preferencias y habilidades lingüísticas de cada individuo sordo. Por lo tanto, es necesario preguntar y respetar la elección de comunicación de cada persona, adaptando el soporte lingüístico de acuerdo a sus necesidades.

8. La sordera es excusa para ignorar las órdenes legales

Esta concepción errónea sugiere que la sordera puede ser usada como estrategia para evitar consecuencias legales, lo cual es falso. La disposición y el respeto de la comunicación accesible van de la mano con la responsabilidad y los derechos legales de cada individuo.

9. Los malentendidos debido a la sordera son intencionales o una táctica dilatoria

Es común culpar a la sordera por malentendidos y retrasos, pero la mayoría de las veces son el resultado de barreras de comunicación. Es incumbencia de las autoridades judiciales y policiales garantizar que esas barreras sean superadas, respetando los tiempos y recursos necesarios para ello.

10. Las personas sordas no pueden participar activamente en su defensa legal

La participación activa en la defensa legal no depende de la audición, sino de la comunicación efectiva. Al brindar las herramientas y condiciones para que una persona sorda pueda interactuar plenamente con su equipo legal, se garantiza tanto su derecho a la defensa como una expresión auténtica y representativa de sus intereses.

La desmitificación de estas concepciones erróneas resalta la necesidad de enfocarse en la comunicación y el respeto a la autonomía en el sistema legal. La justicia no es verdadera si no es accesible a todos, y es deber de todos nosotros contribuir a un ambiente donde el derecho a comprender y ser comprendido sea inalienable.

Leave a Reply

Your email address will not be published.